Puntos de equivalencia y puntos finales

Se llama punto de equivalencia de una valoración al punto en el cual se han mezclado cantidades equivalentes de disolución reactivo y de la sustancia a determinar. Por ejemplo, en el caso de la valoración de una disolución de ácido clorhídrico con una disolución de hidróxido sódico, se alcanza el punto de equivalencia cuando se añade exactamente un mol de NaOH por cada mol de HCl. En este caso la acidez de la disolución resultante será igual a la del agua pura.

El punto final de una valoración es el punto en el cual el indicador sufre el cambio perceptible por nuestros sentidos. Lo ideal es que coincidan punto de equivalencia y punto final; pero esto no suele ocurrir en la práctica, debido a que no siempre el indicador se modifica perceptiblemente en el mismo momento en el que se alcanza el punto de equivalencia y que además para el cambio del indicador suele ser necesario algo del reactivo usado en la valoración. Estas dos causas de error están implicitas en todos los métodos volumétricos con indicador químico.

La diferencia que existe entre el punto final y el punto de equivalencia de una valoración recibe el nombre de error de valoración o error del punto final. Este error es propio del método utilizado y no debe confundirse con los errores accidentales debidos a una manipulación defectuosa, impurezas de los reactivos o instrumentos mal aforados.