Neurotoxinas

El sistema nervioso también se puede ver afectado por la exposición a determinadas sustancias tóxicas que pueden entrar en el organismo por las vías digestivas o respiratorias o a través de la piel. Por ejemplo, los metales pesados se pueden acumular en el cerebro y afectarlo de forma permanente, produciendo una psicosis tóxica (demencia crónica producida por una neurotoxina).

Otras veces, algunos de los fármacos que se emplean para tratar trastornos neurológicos han resultado tener efectos tóxicos, y los pacientes apueden adquirir un trastorno motor denominado discinesia tardía.

Algunas neurotoxinas son endógenas (producidas por el propio organismo), como por ejemplo, el organismo puede producir anticuerpos que atacan a componentes del sistema nervioso. La esclerosis múltiple, por ejemplo, es consecuencia del ataque de los anticuerpos a la propia mielina del organismo.