La constitución del estado soviético

La nueva organización política de Rusia comenzó en 1918. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), compuesta por la República federativa de Rusia y las repúblicas de Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasía, se constituyó en 1922. Se aprobó una constitución (1924) que se basaba en los siguientes principios y organismos:

  • Un Estado federal formado por las distintas repúblicas.
  • La concentración de todo el pode en manos del partido Comunista.
  • Un Sóviet Supremo, equivalente al parlamento, como órgano representativo de la soberanía popular.
  • Un Congreso de los Sóviets, órgano representativo de los distintos territorios de la URSS, que elegía al Gobierno.

La nueva organización económica pretendía liquidar el capitalismo e implantar el socialismo marxista mediante la abolición de la propiedad privada, la centralización política y la planificación económica por parte del Estado. Pero la guerra civil había provocado una hambruna y la crisis se agravo a causa de las requisas y el colectivismo del comunismo de guerra y además se había producido una sublevación de la guarnición militar de Kronstadt, solicitando libertas para los presos políticos, libertad de prensa para amplios grupos, reelección de los soviets, etc. Pero acusados de estar dirigidos por los blancos, la revuelta se reprime duramente  y se multiplican las ejecuciones.

Esta situación indujo a Lenin a aplazar la instauración del socialismo  a implanta la Nueva Política Económica (NEP)

Este plan suponía, en síntesis el fin el comunismo de guerra y la vuelta en algunos campos al sistema capitalista.

Para Lenin era “un sistema transitorio y mezclado” al que llama “capitalismo de Estado”. Los fines que se propone son el aumento de la producción y acabar con la política hostil de requisas hacía los campesinos para atraerlos al sistema.

Para ellos la primera medida fue la eliminación de las requisas, que son sustituidas por un impuesto sobre la producción. Una vez pagado, los excedentes pueden ser vendidos libremente. Al mismo tiempo, se liberaliza la explotación de la tierra y pasan al sector libre las industrias con menos de 21 obreros y los artesanos, cuya producción puede asimismo venderse libremente. Se elimina la militarización del trabajo y se permite el cambio del mismo.

Quedan, pues, en manos del Estado, la mayor parte  de la industria, a la que van dirigidas las inversiones (especialmente la electrificación del país), los transportes, el comercio exterior y la banca.
Las empresas estatales se organizan en trust a fin de paliar en parte los problemas que tienen en el suministro de energía y materias primas, la falta de transportes, etc.

Esto hechos provocan que la recuperación sea mucho más lenta que la agraria y se origina un encarecimiento de los productos manufacturados, que se intentó solucionar, entre otras cosas, con un control de los precios industriales, la limitación de los especuladores y la creación de un nuevo rublo que diera estabilidad monetaria.

Por último, se hace una llamada, con poco éxitos, a la inversión extranjera.

En 1925 los resultados eran desiguales; la agricultura había avanzado mucho, hasta alcanzar los niveles de 1913; aumentó el nivel de vida y desapareció el hambre y el paro; sin embargo, en la industria unos sectores habían progresado bastante (carbón, petróleo, etc.); mientras otros (industrias de base sobre toso, y transportes) no llegaban a los niveles de preguerra.

Por otra parte, han surgido situaciones que no estaban en los esquemas del partido, como son: el reforzamiento de los Kulaks o campesinos ricos, en perjuicio del pequeño agricultor; y la aparición de un nuevo grupo social enriquecido, los especuladores.

Todos estos problemas, a los que se unen la muerte de Lenin en 1924 y la consiguiente lucha por el control del partido y del Estado, hacen que la NEP entre en crisis.

 

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